La escuela de verano


La escuela de verano (Escola d’Estiu)

El 15 de julio de 1966, 153 maestros de Barcelona se reunían para retomar la Escuela de Verano, la cual se había visto truncada por la Guerra Civil y el régimen franquista. Esta escuela se creó para aquellos maestros y maestras que no habían podido asistir durante el curso a la Escuela de Maestros, y permaneció en la clandestinidad y fue inaugurada por el maestro Alexandre Galí, que explicó a las maestras «su» escuela de verano, la que comenzó en 1914, y que dijo con una voz temblorosa: «Ahora ya me puedo morir, habéis hecho una Escuela de Verano que se parece a la nuestra como un huevo a otro huevo.»
Escuela de verano 1968

La escuela de 1972 es donde se pasa definitivamente de la situación de semiclandestinidad vivida hasta entonces a una cierta normalización, ya que por primera vez se anuncia a través de la prensa.
La escuela de 1975, pocos meses antes de la muerte del dictador, se celebra en medio de una gran efervescencia política, tal como ya sucedió en el año anterior. Participan 2.850 personas, y un millar de maestros se quedan sin plaza por falta de espacio. 
El 3 de marzo de 1976, en Vitoria-Gasteiz y en el transcurso de una jornada de huelga, cinco trabajadores murieron asesinados y ciento cincuenta resultaron heridos por los disparos de la policía. Esta es la escuela que dobla casi el número de cursos, y que se hace por primera vez en un recinto universitario, en la Facultad de Filosofía y en la Escuela de Bellas Artes Sant Jordi. Destacan las conferencias del pensador francés Althusser, que habla sobre la izquierda en Europa, y del pedagogo italiano Mario Lodi; también tienen lugar los homenajes a Federico García Lorca, organizado por el grupo de maestros de Andalucía; a Miguel Hernández y a los maestros de la República, presidido por una mesa de quince de estos maestros, entre los que se cuentan Angeleta Ferrer y Pau Vila.
La Escuela de Verano de 1977 se celebra dos semanas después de las primeras elecciones democráticas en cuarenta años, y por ello se invita a todos los parlamentarios electos catalanes, muchos de los cuales profesores de anteriores escuelas de verano. Son tiempos de esperanza para poder construir una nueva escuela, pública, participativa y democrática; el número de cursos se dobla, y se trasladan al Campus de la Universidad Autónoma de Barcelona, en Bellaterra.
Marta Mata en la Escuela de Verano, 1979
Colas para asistir a la Escuela de Verano, 1980

Escuela de Verano, 1992

Dando un salto de trece años llegamos al 2005, a la 40ª Escuela de Verano, se celebró de una forma especial con la aprobación de la declaración «Por una nueva educación pública», un compromiso para trabajar juntos con el objetivo de mejorar la educación y «fortalecer los derechos de los niños y jóvenes como ciudadanos». Es una declaración de diez puntos, y que propone que la «nueva educación pública» es la educación de la libertad y que tiene una responsabilidad pública, que se fundamenta en una imagen positiva del niño como persona activa desde el nacimiento, como un ciudadano con un lugar en la sociedad, un protagonista sujeto de derechos a quien la sociedad debe respetar y apoyar. Reconoce también la diversidad de familias, su responsabilidad fundamental y su papel en la educación de los niños y niñas, de la misma forma que reconoce todos los contextos que influyen en la vida y, por lo tanto, en la educación de los niños y jóvenes.
La declaración exige una nueva concepción de la escuela como espacio público integral de encuentro, y de la educación como un proceso de construcción de conocimiento, valores e identidad. 




En el año 2015 tuvo lugar la 50ª Escuela de Verano.

Bibliografía



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